Y el resultado de la beta es… 1078

Queda oficialmente inaugurada la ecoespera

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Ayer, a primera hora de la mañana, fuimos a la clínica para hacernos la esperada beta para poder constatar mediante muestra de sangre que James y yo podríamos estar embarazos ¡POR FIN! En la entrada anterior ya os mencioné el test positivo de embarazo que tuve hace unos días, el cual ya auguraba que las cosas empezaban a marchar. Aunque no notaba nada y que los nervios me estaban torturando, ese test dio positivo. Y fue muy especial porque era la primera vez que tenía un buen resultado en el que sería el día “28 de un ciclo natural”. Aunque me dio un vuelvo en el corazón y me ayudo a llevar más tranquilamente los últimos días de betaespera (que estaban siendo criminales), hasta que no recibí los resultados de mi clínica no terminé de creerlo al 100%.

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¿Cómo saber si estás embarazada?

Toc, Toc… ¿Hay alguien ahí?

Foto CC Mujer embarazadaCuando se busca un embarazo de forma natural, una no se da cuenta de qué está embarazada hasta que nota que percibe un retraso en el ciclo menstrual.  Hasta que llega ese momento vives en un mar de dudas sin saber si ese mes habrá ocurrido el milagro. A mi en esos tiempos de búsqueda natural, la regla siempre llegaba puntual salvo un par de veces, en el que me hice un test de embarazo que salía siempre negativo. Con mis tratamientos de reproducción asistida  únicamente llegué a tener una transferencia con un único embrión con resultado positivo. Aunque acabó malamente, en esta última betaespera no he podido evitar comparar cualquier síntoma que pudiera tener con los de aquel momento, ya que inevitablemente relacionaba esas sensaciones que tuve con un resultado positivo.

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¿Cómo afrontar la betaespera?

Optimismo VS. Miedo ¿Quién ganará?

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Y así comenzó la betaespera…

Hace 6 días fue la transferencia de mis pequeños Zipi y Zape. Ese día llegué a casa muy ilusionada y esperanzada. Me habían dicho que todo pintaba muy bien, que los embriones no podían ser mas bonitos y que mi útero no podía estar en mejor estado (casi como dar un embarazo por sentado). Llegué a casa casi eufórica, pero las horas pasaron, y al despertarme al día siguiente hice un pequeño amerizaje sobre las aguas turbulentas que caracterizan cualquier betaespera. De pronto llegaron lo miedos. Hasta la fecha he vivido siempre el “va a ser fácil” y he ido experimentando como vas cayendo cada vez más hondo porque las cosas no son como las esperabas. Y también es cierto que a más alto subes, más vértigo sientes después porque eres consciente de cuan grande puede ser la caída. A partir de ese momento empecé a hacer lo que me prometí que no haría: curiosear google y, sobre todo, compararme con mi anterior betaespera con resultado positivo… Y al final, todo se resume a una palabra: miedo.

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